Gaur egungo antropologiaren inguruko ikerketek adierazten dutenez, gizakia beste animaliengandik bereizten duten zenbait elementuren artean sormena, abstrakzioa eta irudimena bezalako gaitasunak dira. Horiek guzti horiek dira, hain zuzen ere, arte deitu izan den ekimenaren jatorrizko tresna batzuk.
Nire helburua blog honetan ikasle eta irakasleentzat materiala ipintea da; denon artean euskeraz dagoena gehitzeko, eta ez dagoena beste hizkuntzetan ikusi gero egokitzeko.
Nació en Budapest. Su madre murió en el parto, al igual que su hermano mellizo, y su padre les siguió unos años después.circunstancia que lo atormentó a lo largo de su vida. Pasó la mayor parte de sus años de infancia con la familia de su tía.
En 1934, después de graduarse, cambió su nombre a Radnóti. En agosto de 1935 se casa con su amor de toda la vida Fanny (1912-2014), hija del dueño del respetado Gyarmati. imprenta. Lamentablemente, el feliz matrimonio no tuvo hijos hasta su deportación.
Reclutado para combatir al enemigo ruso, a Radnóti, por su condición de judío, le impidieron cargar un arma y lo obligaron a desactivar artefactos explosivos. Escribía todo el tiempo, sobre todo cartas y poemas de amor a Fanni (Fifi) Gyarmati, su idolatrada esposa. En 1944, el poeta fue enviado a un campo de trabajos forzados en Bor, Serbia. Algunos testigos afirmaron que un militar borracho le propinó una paliza terrible por “estar escribiendo”. Ante la triple amenaza del avance del Ejército rojo, la guerrilla comunista de Tito y la presencia de las fuerzas aliadas, los jefes nazis decidieron evacuar a los presos y enviarlos de vuelta a Hungría –rumbo a Alemania– en una brutal marcha forzada. Muy pocos judíos húngaros, de los 3,200 que emprendieron ese desplazamiento, llegaron con vida. Los enfermos, entre los que se encontraba nuestro poeta, terminaron viajando en un carro tirado por caballos. Dueño de un lápiz inverosímil, Radnóti se aferró día tras día a la escritura. El 9 de noviembre llegaron a Abda, ya en Hungría. Pero el carro retrasaba la marcha y a los caballos se les podía dar un mejor uso. ¿Qué hacer? A los guardas húngaros, después de deliberarlo, no se les ocurrió nada mejor que fusilar ahí mismo, junto a la carretera, a los veintiún enfermos. También ahí mismo los enterraron y se fueron. Radnóti tenía 35 años.
Un año y medio después, tras una búsqueda encabezada por Fanni, descubrieron la fosa común. Como a Shelley, a Radnóti lo identificaron por unos poemas que llevaba en el bolsillo, redactados en húngaro, inglés, francés, serbio y alemán
NI EZ DAKIT
No puedo saber qué significa para otros este paisaje,
mi patria, este pequeño país abrazado al fuego,
el mundo de mi niñez que lejana se mece.
Crecí de él, como una tierna rama del tronco de un árbol,
y espero ver mi cuerpo hundirse en él un día.
Estoy aquí, en casa. Y si alguna vez a mis pies se arrodilla
un arbusto, conozco su flor y hasta su nombre,
sé adónde van y quiénes van por el camino,
y sé qué significa en la madrugada del verano
ese dolor rojo que nace en el muro de las casa.
Para el piloto que lo sobrevuela, este paisaje es tan sólo un mapa
y no sabe en qué lugar vivió Mihäly Vörösmarty,
¿qué esconde para él esta región? fábricas y áridos cuarteles.
Yo veo un saltamontes, un buey, la torre, una granja apacible,
pero él ve fábricas con los prismáticos y campos de labranza;
yo veo trabajadores que tiemblan por lo suyo,
temporeros que silban, bosques, viñedos y tumbas,
y entre las tumbas madres que lloran en silencio.
Y lo que desde arriba son raíles y fábricas indemnes que hay que destruir
es el guardagujas y el ferroviario dando la señal
rodeado de niños y con una bandera roja en la manos,
y en el patio de la fábrica se revuelca un perro pastor,
y allí está el parque, la huella de los viejos amores,
y el sabor a miel y arándano de los besos en mi boca,
y aquí la piedra que puse al borde de la acera
para que el maestro no me preguntara,
la piedra que ahora piso y nadie pude ver desde lo alto,
Es verdad, somos culpables, mas no más que el resto de los pueblos,
y sabemos bien cuándo hemos pecado, dónde y de qué modo,
pero aquí vive gente que trabaja, y poetas sin culpa,
y niños de pecho en los que la razón madura,
la misma que ahora los alumbra y protege en los sótanos oscuros
hasta que el delo de la paz dibuje de nuevo una señal en nuestra tierra
y con su fresca voz responda a las palabras nuestras tan ahogadas.
Cúbrenos ya con tus extensas alas, nube del amanecer.
LUNES AL ATARDECER
La luna se mece en la espuma del cielo. Aún me sorprende vivir. Afanosa, en el siglo escudriña la muerte
y aquéllos que la ven qué pálidos se quedan.
En torno suyo gira y aúlla al mismo tiempo, contempla alrededor y se diluye al cabo. El otoño se aleja deprisa a mis espaldas, y el invierno me aturde de tanto dolor.
El bosque sangra y sangra,
la sangre no deja de fluir. El viento va dejando escritos en la nieve numeros gigantes que amenazan.
Viví para ver esto y ver aquello.
El aire se abandona pesado sobre mí.
Desde antes de nacer,,
una guerra silenciosa me toma entre sus brazos.
Aquí me detengo, al pie de árbol
que furioso balancea su corona.
Inclina una rama ¿para agarrar mi cuello?
mas yo no soy débil ni siento temor,
tan sólo estoy cansado. Escucho. Y la rama
asustada explora en mi pelo.
Sería mejor olvidar,
mas yo nunca olvido nada.
La espuma se vierte sobre la luna, y el veneno
tiñe el horizonte con el rastro de su oscuro verdor.
Enrollo un cigarrillo lentamente, cuidadosamente. Vivo.
Poeta, novelista y ensayista francés , nacido en Roma en 1880.
Hijo natural del príncipe italiano Francesco Flugi d'Aspermont, quien lo abandonó desde muy pequeño, se trasladó con su madre a Mónaco recibiendo allí la educación primaria.
A los diecinueve años se radicó en Paris donde inició una fulgurante carrera literaria. Fue columnista en "Mercure de France" y en 1903 fundó "La revue inmoraliste". Amigo de importantes escritores y pintores de la época, fue gran impulsor del cubismo y el surrealismo, aportando obras célebres como "Caligramas", "Alcoholes" y "Zona" que influyeron notablemente en las generaciones posteriores.
Obtuvo la nacionalidad francesa y se alistó como voluntario en la primera guerra mundial. En 1916 fue herido de gravedad, falleciendo dos años más tarde por la gripe española.
La linda pelirroja
Estoy aquí delante de todos un hombre con sentido común
que conoce la vida y de la muerte lo que un hombre puede conocer
probó los dolores y los goces del amor
impuso algunas veces sus ideas
conoce varias lenguas
y no ha viajado poco
vio la guerra en la infantería y la artillería
herido en la cabeza trepanada bajo el cloroformo
perdió sus mejores amigos en la espantosa lucha
sé de lo antiguo y de lo nuevo lo que un hombre solitario
puede saber de esas cosas
y sin inquietarme hoy de esta guerra
entre nosotros y para vosotros amigos míos
juzgo esta larga querella de la tradición y de la invención
del orden y de la aventura
Vosotros con la boca hecha a la imagen de la boca de Dios
boca que es el orden mismo
sed indulgentes al compararnos
con los que fueron la perfección y el orden
nosotros que siempre buscamos la aventura
no somos enemigos
Al queremos daros vastos y extraños dominios
donde el misterio germina para el que quiera cosecharlo
hay fuegos nuevos colores nunca vistos
mil fantasmas imponderables
para darles realidad
y explorar la bondad país enorme y silencioso
hay tiempo para desterrar
y tiempo para el regreso
piedad para nosotros que combatimos siempre en las fronteras
de lo ilimitado y lo porvenir
piedad para nuestros errores piedad para nuestros pecados
He aquí que viene el estío la estación violenta
y mi juventud ha muerto como la primavera
oh sol es el tiempo de la razón ardiente y espero
para seguir la forma noble y dulce
que adopta ella para que pueda amarla
llega y me atrae como al hierro el imán
tiene el aspecto encantador
de una adorable pelirroja
Sus cabellos son de oro se diría
un bello relámpago que nunca acaba
o esas llamas que presumen
en las rosas te marchitas ya
Reíd reíd de mí
hombres de todas partes sobre todo gentes de aquí
porque hay tantas cosas que no me atrevo a decir
tantas cosas que no me dejaríais decir
tened piedad de mí
2021/11/09
John Peter Berger
John Peter Berger (Londres, 1926 – París, 2017) fue crítico de arte, pintor y uno de los más notables escritores de su época. Su juventud estuvo marcada por la Segunda Guerra Mundial, en la que participó a lado del ejército británico. Al finalizar la misma, retomó sus estudios de arte y, poco después, empezó a dar clases de dibujo en la misma escuela donde Henry Moore impartía clases de escultura. Berger escribió artículos como crítico de arte en el New Statesman y en el Tribune, bajo la supervisión de George Orwell. Durante este período, trabó vínculos con el partido comunista británico, y, a los treinta años, decidió dedicarse por completo a la escritura en un arrebato de compromiso político ante la inquietante realidad de la Guerra Fría. En 1958 publicó su primera novela, Un pintor de nuestro tiempo, que fue duramente criticada.
Dentro de su extensa obra podemos encontrar novelas, ensayos, poesía, artículos en prensa e incluso guiones de cine y obras de teatro. Entre sus ensayos destaca Modos de ver, libro de referencia para toda una generación de historiadores de arte. En 1972 ganó el prestigioso Booker Prize por su novela G y, durante los años ochenta, publicó la famosa trilogía De sus fatigas, en la que abordó el cambio social provocado por el tránsito de lo rural a lo urbano. Fue uno de los novelistas y ensayistas más originales y relevantes del mundo anglosajón y evidenció su compromiso con la escritura como medio de lucha política.
El padre, Jesús Ángel Figuera Figuera, natural de La Habana, era catedrático de la Escuela de Ingenieros Industriales de Bilbao y se había casado con Amelia Aymerich en 1901. El matrimonio tuvo nueve hijos, de los que la poeta era la mayor. Familia acomodada, tuvieron una vida apacible. Ángela estudió en el Sacré Coeur, un colegio de monjas francesas. El padre, aficionado a la pintura, a la música y a la ópera, desde muy pronto se hizo acompañar por su hija a esas y otras actividades culturales, hasta que murió, en 1926. En un poema de 1953, lo recuerda “Mi padre era ingeniero y amaba los paisajes. / Quería capturarlos en rectángulos breves / y llevarlos consigo. / Cuando íbamos al campo o al mar, en vacaciones, / meticulosamente, sabiamente pintaba”. Ángela fue una de las primeras mujeres en conseguir el bachillerato en Bilbao. Posteriormente, estudió Filosofía y Letras, primero en Valladolid y luego en Madrid, a donde se trasladó a vivir la familia en 1930. Obtuvo cátedra de Enseñanza Media en 1933 y se casó al año siguiente con su primo, Julio Figuera. En 1932 se casa con Julio Figuera y en 1935 da a luz a un niño que muere al poco tiempo de nacer (maternidad y ternura son constantes temáticas en su obra).
Muerto al nacer
No aurora fue. Ni llanto. Ni un instante
bebió la luz. Sus ojos no tuvieron
color. Ni yo miré su boca tierna…
Ahora, ¿sabéis?, lo siento.
Debisteis dármelo. Yo hubiera debido
tenerle un breve tiempo entre mis brazos,
pues sólo para mí fue cierto, vivo…
¡Cuántas veces me habló, desde la entraña,
bulléndome gozoso entre los flancos!
Al desatarse la guerra, su esposo se alista en las milicias republicanas. Ángela, embarazada de nuevo, conocerá entonces lo que describió como “la muerte en torrentera”, primero en el Madrid asediado por los golpistas, donde nace su hijo Juan Ramón, luego en Valencia. La derrota de la República trae consigo la de sus defensores, privados de sus titulaciones académicas, empleos, bienes. Perseguidos por los vencedores, el conjunto de la familia Figuera decide trasladarse a Madrid, donde pasarán más desapercibidos y, tal vez, podrán encontrar trabajo. Mientras la situación se normaliza, Ángela y su hijo se trasladan a Soria donde, de alguna manera, la escritora reencuentra la paz, el paraíso perdido, y la realización de muchos de sus anhelos juveniles.
Todos estos son datos son esenciales para la comprensión de algunas de las constantes poéticas de Ángela Figuera. Hay que decir también que la poetisa escribía casi desde su infancia, poemas de corte modernista, imitativos según su propia definición, que rara vez han sido publicados y de los que apenas se conservan los recogidos en un cuaderno inédito.
La preocupación por el mundo femenino constituyó una de las marcas temáticas de su obra. Posteriormente, la influencia de Gabriel Celaya llevó a Ángela Figuera a la poesía social.
Ángela fallece en Madrid, en 1984. La noticia tendrá un muy escaso eco. A partir de ese momento su esposo Julio inicia una labor incansable hasta su muerte en 1994, tratando de que la obra de la poetisa no caiga en el olvido. Como resultado en parte de esa labor, en 1986, la editorial Hiperión publica la primera edición de sus Obras completas.
No quiero que los besos se paguen ni la sangre se venda ni se compre la brisa ni se alquile al aliento. No quiero que el trigo se queme y el pan se escatime.
No quiero que haya frío en las casas, que haya miedo en las calles, que haya rabia en los ojos.
No quiero que en los labios se encierren mentiras, que en las arcas se encierren millones, que en la cárcel se encierre a los buenos.
No quiero que el labriego trabaje sin agua, que el marino navegue sin brújula, que en la fábrica no haya azucenas, que en la mina no vean la aurora, que en la escuela no ría el maestro.
No quiero que las madres no tengan perfumes, que las mozas no tengan amores, que los padres no tengan tabaco, que a los niños les pongan los Reyes camisetas de punto y cuadernos.
No quiero que la tierra se parta en porciones, que en el mar se establezcan dominios, que en el aire se agiten banderas que en los trajes se pongan señales.
No quiero que mi hijo desfile, que los hijos de madre desfilen con fusil y con muerte en el hombro; que jamás se disparen fusiles, que jamás se fabriquen fusiles.
No quiero que me manden Fulano y Mengano, que me fisgue el vecino de enfrente, que me pongan carteles y sellos que decreten lo que es poesía.
No quiero amar en secreto, llorar en secreto, cantar en secreto.
No quiero que me tapen la boca cuando digo NO QUIERO...
Miguel Hernández Gilabert fue un poeta y dramaturgo español nacido en Orihuela el 30 de octubre de 1910 y fallecido en Alicante el 28 de marzo de 1942. Suele discutirse si Hernández es encuadrable en la generación del 36 o en la del 27, debido a su proximidad con ambas.
Originario de una familia humilde de campesinos, 7 hermanos, se inició en la poesía gracias al apoyo de Ramón Sijé, y tras escribir para varias revistas y publicaciones, aparece su primer libro, Perito en lunas en 1933.
De formación casi autodidacta, consiguió finalmente un empleo en la capital como colaborador en las Misiones Pedagógicas, y posteriormente como secretario y redactor de la enciclopedia Los toros.
Colaboró con la Revista de Occidente y trabó amistad con poetas como Vicente Aleixandre y Pablo Neruda, que influyeron en su etapa surrealista, que pronto dio paso a una poesía más social y política. Al desatarse la Guerra Civil se alista en el bando republicano, casándose mientras con Josefina Manresa, con quien tuvo dos hijos.
Al intentar cruzar la frontera portuguesa fue detenido y comenzó una larga peregrinación de cárcel en cárcel, que finalmente acabó con su salud y llevó a su muerte por tuberculosis en 1942.
Elegía
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas y órganos mi dolor sin instrumento, a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie y sin consuelo voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes, quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas, y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado, llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.
Luis Cernuda Bidón nació el 21 de septiembre de 1902 en la ciudad de Sevilla (España).
Era el tercer hijo del militar Bernardo Cernuda Bousa y de Amparo Bidón y Cuéllar.
Tenía dos hermanas mayores, Ana y Amparo. Su infancia fue solitaria e introvertida, oprimida por el carácter despótico de sus progenitores. Solamente la lectura sacó al futuro poeta de su situación aislada, con predilección por los versos de Gustavo Adolfo Bécquer.
Estudió en los Escolapios y en el año 1925 se licenció en Derecho por la Universidad de Sevilla aunque jamás llegó a ejercer la profesión de abogado.
En su estancia universitaria conoció a Pedro Salinas, quien ejercía la docencia en la ciudad andaluza.Salinas impulsó sus ansias literarias con la recomendación de la lectura de los poetas simbolistas y especialmente de André Gidé.
Colaboró en la “Revista de Occidente” y en “Litoral” y fue lector de español en Toulouse en 1928. Un año antes había publicado su primer libro, “Perfil Del Aire” (1927), influenciado por la escritura de Jorge Guillén.
Cuando se inició la Guerra Civil Española, Cernuda se marchó a Gran Bretaña, en donde fue lector de español en diversas Universidades.
También ejerció de profesor de literatura española en Londres.Desde 1947 residió en los Estados Unidos, impartiendo clases en el Mount Holyoke College.
Posteriormente se marchó a México, en donde falleció el 5 de noviembre de 1963.Tenía 61 años de edad.
Está enterrado en el Panteón Jardín, de Ciudad de México.
Donde habite el olvido
Donde habite el olvido, En los vastos jardines sin aurora; Donde yo sólo sea Memoria de una piedra sepultada entre ortigas Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible, No esconda como acero En mi pecho su ala, Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, Sometiendo a otra vida su vida, Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres, Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, Disuelto en niebla, ausencia, Ausencia leve como carne de niño.
En la literatura de Nueva Zelanda, la tierra de la gran nube blanca, la obra de Katherine Mansfield es un hito. Su introducción del modernismo en las letras de su tierra la ha llevado a convertirse en una de las autoras más destacadas de la literatura neozelandesa.
Katherine Mansfield nació el 14 de octubre de 1888 en Nueva Zelanda en el seno de una familia acomodada. El rechazo de su madre desde pequeña la hizo crecer con un hueco en el centro de su identidad, que manifestaría más tarde en su obra de forma contundente.
Sus primeros años los pasó en el campo, y es para ella la época más hermosa de la vida. Donde descubre su pasión por la literatura. Lee muchísimo y escribe con devoción. Pero esa paz no le duraría mucho. En el comienzo de la adolescencia sus padres se mudan a Wellington y Katherine sufre un gran rechazo por parte de sus pares.
Mansfield convence a sus padres de que la envíen a estudiar a Queen's College de Oxford con el objetivo de alejarse de ese lugar que tanta tristeza le causa. En Londres no sólo comienza a destacarse como escritora sino también como violonchelista. Y también durante esta etapa conoce a su primera novia, Ida Baker, quien le dará material ineludible para su obra.
La vida desordenada de Mansfield y su deseo de convertirse en una artista bohemia la llevan a enamorarse de Garnet Troweel, un chico que la deja cuando se entera de que está embarazada. Ante la desesperación, Katherine recurre a su madre, con quien lleva mucho tiempo sin hablarse. La idea no termina bien. Ésta la lleva a un balneario alemán con el fin de mantener en secreto el embarazo y de que se le quite de la cabeza la idea del lesbianismo. La mayoría de las biografías apuntan a que en aquel balnerario, dada la tensión con su madre y su tristeza, Mansfield sufre un aborto natural.
Al regresar a Londres decide cortar para siempre sus relaciones con su madre y se entrega a sus pasiones con mucho más ahínco. En esta etapa intentará publicar sus libros sin demasiado éxito y llevará dos relaciones en secreto, con Beatrice Hastings e Ida Baker. Más tarde comenzará un romance con John Middleton Murry. Sin embargo, su constante siempre será Baker, que aparecerá y desaparecerá a lo largo de los años como esa amante inolvidables.
La carrera profesional de Mansfield también tendrá sus altibajos. La crítica se dividirá entre los que la adoran y los que la rechazan. No obstante, conseguirá que sus libros circulen por Londres y comiencen a ser solicitados por el mercado editorial de otros países europeos.
La vida de Katherine Mansfield termina pronto. Su delicada salud se ve agravada por la tuberculosis que acaba con ella a los 34 años. Fallece de una hemorragia pulmonar el 9 de enero de 1923, en Francia